
Y héme aquí, de nuevo, más aburrida que una ostra recién pescada, soportando al nuevo (pero a la vez viejo) profesor de la intrincada asignatura denominada Teorías de la Radio y la Comunicación. Mis co-escritoras no están muy por la labor de seguir actualizando, pero aquí la servidora vuelve a la carga porque fijaos si está aburrida que es que ya no le quedan ni más páginas en internet que visitar.
No sé si sabéis qué es la investigación crítica o la investigación administrativa, pero son dos estructuras apasionantes que me quitan el sueño por la noche, porque la escuela de Frankfurt y la escuela de Chicago son diametralmente contrapuestas, e integran un nuevo modelo de oyente estructural en las redes de las leyes de la radio y de la comunicación audiovisual.
Dicho esto, y arriesgando perder con ello a los tres lectores mataos de este blog, os digo que lo que acabáis de leer con cara de estar alucinando, es solo una milésima parte del enorme sufrimiento al que me expongo desprotegida durante más de dos horas prácticamente a diario. No hay piedad, por lo que llego a la conclusión de que es una pérdida de tiempo. En cuanto al título de la entrada, es una mención honorífica a dos compañeras amigas de la especie de los homínidos que están a mi lado. Sea Dios con vosotros, amén.
Besos!!
Chica Mordor
(Queridos comuniantes, hoy está más claro que el agua que hoy soy yo quien delira, pero es lo bueno de tener un blog, que puedes escribir lo primero que se te pase por la cabeza sin que nadie te censure por ello).