Delirios Adicionales

domingo, 5 de julio de 2009

La noche me confunde

Queridos comuniantes: esta es una entrada para chicas. Todos los que no entren dentro de esta definición: ABSTENERSE o ASUMIR LAS CONSECUENCIAS


Una vez aclarado esto, procedemos, ahora sí, con la entrada en cuestión.


Consejos para no caer en la red de un CERDO CAPULLO (Ceca).


En primer lugar, analizar un poco más profundamente el concepto de Ceca para ir entrando en el tema. ¿Qué entendemos por un ceca? ¿Qué tipo de persona -o engendro- encaja en el término de ceca?


Seguramente, habrá múltiples definiciones según fuentes, pero una concepción bastante aceptable podría ser la siguiente: elemento indefinido de género masculino que se piensa* que, por tener una colita colgando entre las piernas, es el rey del Mambo y, por ello, se pavonea por su ecosistema cual macho dominante, arrogante y engreído, total y absolutamente convencido de que cada fémina de su alrededor se doblegará a sus pies, por lo que, cuando alguna de las infortunadas víctimas cae presa bajo su influjo, éste se dedicará a torturarla moral y físicamente hasta que la pobre hembra, extasiada, muera de histeria y desdicha.


Más o menos, va por ahí la cosa. Aunque a veces el ceca en cuestión se topará con una hembra luchadora y testaruda que sacará las uñas en defensa propia. Puede que al final muera igual que las demás... pero habrá tenido la suerte de herir al ceca en su amor propio, cosa que le dejará debilitado y confundido por un tiempo, se refugiará en su guarida hasta que se cure por completo, para volver a salir a cazar. Si es que son como plagas.


Bien, una vez entendido el concepto, pasaremos a clasificar algunas subcategorías de los cerdos capullos (ESTO ES MUY IMPORTANTE. SIEMPRE TENEMOS QUE RECORDAR QUE UN CECA ES = ENEMIGO). Hay varios tipos de cecas, a saber:


-Ceca consagrado: también llamado "hijo de la gran puta" o "cabronazo". Guarricerdo donde los haya, es el típico "chico malo" por el que nosotras, pobres ignorantes, nos quedamos colgadas porque, no sé exactamente por qué, pero nuestro cerebro debe tener algún defecto en algún lugar que, cuanto más acabronado está un muchacho, más nos aferramos a él, como si fuera el último tío de la Tierra. ACTITUD NEGATIVA. SÍRVASE UN CAFETITO EN UNA TERRACITA Y REFLEXIONE: NO ES EL ÚNICO, HABERLOS, HAYLOS. ES CUESTIÓN DE PERSPECTIVA A LA HORA DE BUSCAR.


-Ceca "soy buen chaval aunque me hayas juzgado mal": ¡Ja! Mentira. Ésos son los peores. Van de divos, de "no sé por qué me odias, si lo único que hago es quererte". Mal. Maal. Maaal. NO cometáis el error de caer en la tentación. Todos los cecas, sin excepción, buscan el beneficio propio, sin preocuparse del mal ajeno. Estos son más listos: se camuflan bajo una sólida fachada de inocencia que, a la larga, resulta ser una peliaguda arma con la que nos atraviesan sin piedad. Tienen estrategia: cuanto más te fías de ellos, más hondo te la clavan (y no permito que estas últimas palabras sean malinterpretadas, so sucias ¬¬). Solo hay una solución: mandarlos derechitos al norte mientras corremos de cabeza hacia el sur, dispuestas mentalmente a NO DESANDAR EL CAMINO ANDADO.


-Ceca "apártate, chata, que voy pisando fuerte": una peligrosa mezcla de los otros dos, porque no solo es un cerdo capullo consagrado, sino que, además, sabe hacer uso de su inteligencia para darle la vuelta a las situaciones más variopintas, con lo que nos confunden y nos hacen creer que, en realidad, la razón la tienen ellos, porque saben que nos tienen en la trampa: sueltan una de esas irresistibles sonrisas (o bien, se hacen los enfadados) y consiguen que bajemos del burro. Y, claro, ya está la cabra en el monte: como han ganado la batalla, se hinchan como gallos y se pavonean con esos odiosos aires de superioridad que tan poco soportamos nosotras, las mujeres. Que les peten, hombre...


Y sí, seguramente hay muchas más subtipos de cecas, pero yo ahora paso de clasificarlos a todos, porque me darían las uvas aquí. Que se clasifiquen entre ellos, no te jode. Aunque ya me los imagino: "el guapo, el listo y el feo, jajaja". ¬¬


Siguiendo con el manual de hoy (documento valioso donde los haya), pasaremos, ahora sí, a la serie de directrices propiamente dichas que toda niña sufrida debería tener en cuenta para evitar a toda costa a los especímenes aquí tratados. Por ejemplo:


-Desconfiar, ya de primeras, de un tío guapo, divertido, inteligente, encantador, sexy, divertido, atento y sensible. ALGO TIENE. Seguro que pareja, necesidad (ejem) o, podría ser, está borracho (olfatead un poco antes de acercaros mucho, si detectáis el tufillo típico de los ebrietes, echad p'atrás cual mulo tozudo sin pensarlo).


Pero los cecas son mucho cecas. Tienen armas desconocidas y misteriosas con las cuales nos atraen. No pasa nada. Si no superamos la primera fase, aún hay esperanza, pero debemos estar pendientes todo el tiempo de levantar la guardia, por lo que pueda pasar (que pasará, ya lo veréis, dadles tiempo).


-No dejarnos engatusar. Por mucho que parlotee, que nos piropee, que ponga ojillos de cordero degollado... todo son estratagemas para utilizarnos. Una buena manera de recordarnos que no somos más para ellos que un pañuelo de papel es pidiéndoles un clínex. Así, por lo menos, bajaremos unos cuantos metros cuando nos encontremos en pleno ascenso al séptimo cielo. Que el ceca te dice "¿Quieres venir al cine conmigo? Hoy estás preciosa, por cierto", pues vosotras contestáis: "Gracias. Claro. ¿Tienes un clínex?". Cuando nos lo dé (imagen gráfica de nuestra persona), lo más sensato será guardarlo para cuando el ceca en cuestión nos haga llorar. Así nos sonaremos, expulsando las mucosidades mientras nos cagamos en su puta madre y parientes cercanos, sintiéndonos después como liberadas, relajadas.


Son tíos, son simples. Está más que comprobado que su cabeza no funciona de la misma manera que la nuestra. Y los cecas en concreto son unos promiscuos, es algo que debemos meternos en la cabeza: NO SON HOMBRES DE UNA SOLA MUJER, su naturaleza se lo impide. De hecho, cuando alguna vez (rara) consiguen "estabilizarse", las pobres chicas-novias lo notarán.
En su vida en pareja, los cecas son unos celosos agobiadores. La fémina no puede hacer nada, porque todo les parece mal. No se pueden poner minifalda, salir con las amigas, hablar con otros chicos, mirar a los chotos que pasan por la calle... Nada. No pueden hacer absolutamente nada. ¿Y ellos qué? Ellos se van de parranda cuando les da la gana, son unos ponecuernos, que parece que cuando andamos con ellos por la calle estén paseando a su alce, o a su reno, o a su reno, de las peazo cornamentas que sostenemos sobre nuestras cabezas. Porque ellos sí que pueden, y empalman a las tías como un yonki sus canutos. ¡CABRONAZOS!
Algunos incluso se ponen chulos. Que te lo dicen a la cara, vamos: "soy mejor que tú, soy un ganador, a mí nadie me dice lo que tengo que hacer, ni siquiera mi madre". ¡Mal! ¡Reacciona! Mándalos de paseo, a freír espárragos o donde Dios perdió los calzoncillos... pero a ver, seamos sensatas: ¿para qué coño sirve un cerdo capullo? ¿Realmente lo necesitamos para ser felices? Si nosotras nos topamos con el ceca número 635.814.972.038... ¿qué más da? Lo dejamos, nos olvidamos de su cara y seguimos nuestro camino, listas para conocer al número 635.814.972.039 que, igual, quién sabe, puede que hasta sea mejor en la cama y todo. ¡Y arreando que es gerundio! ¡Si por capullos no será! ¡Los hay a millones!
Y, bueno, estos ya son el colmo, los que van de santos y se enrollan con tu mejor amiga mientras te ponían morritos a ti, o los que te piden el número y luego no te llaman (el 99,9%), o si te llaman te dicen "¿Vanesa?", cuando en realidad tus padres te bautizaron como Sonia... o los que te juran que te quieren, que no soportarían perderte, y apenas te has girado ya están dale que te pego con la primera rubia de bote que se ha dejado la falda en casa cuando ha tirado a salir de fiesta, o los que conocen a todo el barrio "y no solo de vista", y piden discreción para que no se lo cuenten entre ellas y pongan a parir su picha consumida...
Grr. En realidad, lo que le pasa a la gente de este tipo es que tienen la autoestima muy baja, y para sentirse superiores necesitan echar por tierra todo lo demás, de manera que se sientan protegidos bajo su careto de imbéciles. Es pura psicología.
Y, mira, no se puede tener todo, porque serán unos cerdos y unos capullos, pero una mujer despechada es muy peligrosa, y estoy segura de que todas nos hemos cabreado alguna vez por culpa de tipos así, que no saben lo que quieren y lo catan todo para después, nunca decidirse. Que luego, después de haberte pasado días y días pegada al teléfono por si llamaba, depilándote cada tres horas y peinándote cada cinco minutos, y no da señales de vida el muy hijo de puta, pues te rebajas y le llamas tú para recordarle que existes, cuando él ya no se acuerda ni de la cara de las tres que fueron después de ti... ¿realmente nos lo merecemos?
¿Realmente se merecen ellos alguien como nosotras? ¿No sería mejor quedarse con alguien más feo, pero más buena persona? Sobre todo porque ellos no ponen esas idiotas excusas que luego son dignas de oír: que si he estado ocupado estudiando o trabajando, que si quedé con los amigos, que si mi abuela se estaba muriendo... ¿y cuando los pillas con las manos en la masa, haciéndote alce una vez más cuando ya empezabas a confiar en él? Pues van y te sueltan: no, es que había bebido, ¿sabes? Ella no significa nada para mí, cariño, fue un desliz. Es lo que tiene, que la noche me confunde...
Reflexionad un poco sobre eso.
Besos, comuniantas, y mandadlos a la mierda sin sentiros mal.


*Obsérvese que el verbo está resaltado en cursiva porque la acción en sí es difícilmente apreciable en dichos elementos indefinidos (muy pocas han tenido la ocasión de contemplar a un hombre razonando; en muchas culturas sigue siendo un mito u leyenda).