¿Quién no se ha quedado alguna vez a solas en el sofá de su casa y se ha percatado de lo rápido que pasa el tiempo? ¿o de lo que cambia la gente? ¿o de lo que cambiamos nosotros mismos a raíz de las decisiones que vamos tomando con el paso de los días?
El tiempo, sí, algo que a todos nos gustaría poder controlar, en mayor o menor medida. Sobre todo cuando nos pasan cosas buenas, ¿verdad? Por desgracia, no es así. No obstante, cada cual es libre de elegir como pasar mejor ese "tiempo" que tenemos.
Hablando de tiempo, hablamos de cambios... Las cosas nunca son como han sido, es decir, no esperemos que algo que hemos vivido nos vuelva a pasar de la misma manera, la misma forma, contexto, estado de ánimo, etc; porque eso nunca pasará. Las cosas, nunca, repito, nunca vuelven a ser como eran antaño. Respecto a las personas, a nuestro entorno, pasa exactamente lo mismo. ¿No os ha sucedido nunca que, por ejemplo, pase un verano entero o un período de tiempo considerable y cuando te encuentras con algunas personas es como si no las conocieras? No te has preguntado... ¿desde cuando hacen estas cosas? o ¿desde cuando piensan de ese modo? De golpe y porrazo te encuentras con auténticos desconocidos...
Esto puede tener muchas explicaciones. En primer lugar, puede ser debido a una deshinibición en la personalidad, a haber madurado, a haber conocido a gente con otras ideas que hayan hecho que sus propias ideas cambien, etc. Y contra eso... ¿qué podemos hacer? Realmente, lo único que se puede hacer es amoldarse a dichos cambios, aunque a veces no resulta nada fácil, lo cual hace que se produzcan ciertos distanciamientos entre las personas y se decida "cambiar de aires".
Pero no debemos preocuparnos... los verdaderos amigos permanecen a nuestro lado durante mucho tiempo, no importan las tempestades, ni cuanto hayan podido cambiar... Además, todo está en continuo cambio, las personas salen de nuestra vida igual que entran, solo que debemos saber escoger a cuales dejamos salir y a cuales entrar... ;)
Saludos, comuniantes!
¡Qué melancólico! Pero no te falta razón, mi pequeño chirimoyo... ;)
ResponderEliminar